Héctor Starc, el álbum, es algo así como una radiografía de quien en sus inicios fue bautizado por Billy Bond 'Bola de Ruido'. Son trece canciones (doce en estudio y una en vivo llamada "Tontos" pero que nada tiene que ver con el tema de La Pesada) del más puro rock tradicional y bien argento.
Junto al trío que integra con Machy Madco Lococo, en bajo, y Gustavo Ciardi, en batería, más invitados como Lito Vitale, en teclados; Babú Cerviño, en órgano Hammond y Claudia Puyó, en voces, Starc produjo un trabajo con una calidad y un sonido excelente y que está ejecutado con una solvencia y autoridad que no es común encontrar por estos días.
No hay un solo tema en el que Starc no se luzca como guitarrista (lo suyo nunca fue el canto pero vale decir que además canta y bien), ya sea al momento de los riffs como cuando llega el solo y también permite el lucimiento del resto de los músicos.
Las canciones, una buena combinación de rock, fusión, blues y ciertos toques funkies, también actúan como un espejo de su figura; hay historias que tienen que ver con sus años de reviente y otras en las que habla de su recuperación: de hecho en el sobre interno se lee la frase 'Este trabajo no hubiera sido posible sin Alcohólicos Anónimos'.
El disco abre bien al palo, con un furioso rock and roll llamado "Steve", un homenaje a Steve Ray Vaugham y por qué no a varios de sus viejos amigos fallecidos (la placa está dedicada a Norberto Napolitano, Eduardo Rogatti, Oscar Moro, Luis Alberto Spinetta, Beto Satragni y Diego Rapoport) y con una explícita declaración de amor a la guitarra ('Vieja Fender, tus amigas, las amigas de mi corazón') y lleva al escucha a querer conectar cada tema con las distintas etapas de Starc como músico.
Así "De algo vamos a morir" y "Corchos" remiten a los años con Tantor; "Thomas fuerza" tiene una melodía que asemeja a Aquelarre; "Dame tiempo" es un blues que parece salido de la mano del Edelmiro Molinari de Color Humano y la poesía y el ambiente de "Microclimas", lleva a pensar en el Spinetta de los últimos tiempos.
Hay más rock en "Recién tiré"; aires funkies en "Move", el instrumental "Abeto" (dedicado a Pappo); el cover en castellano de "Oh Well", de Peter Green y la joyita del disco: "Perder para sumar", una balada blusera escrita por Pedro Igaray a la que Starc le puso la música y el alma y que es el toque de distinción de un álbum que lo tiene todo. Una lección del rock tradicional.