Entre otras situaciones, contaron que se escuchan ruidos en la planta alta, pero que cuando acuden a comprobar la novedad nunca encuentran nada. Uno de ellos recordó que en una ocasión un fin de semana se recostó para hacer descansar las piernas y sintió que alguien lo agarraba de los pies, pero no había nadie con él.
Otro día temprano, la primera empleada en llegar al ex hospital se hizo un té y fue a abrir algunas oficinas y prender las luces para cuando llegaron sus compañeros, pero al regresar se dio con que la taza estaba por la mitad y no había nadie más que pudiera haber bebido su infusión.
Quizás lo más escalofriante lo vivieron una mañana en plena actividad cotidiana, cuando una de las secretarias llamó a uno de los empleados más antiguos de la institución y le mostró algo inexplicable: una cámara de seguridad ubicada en el frente del edificio captaba que cada persona que entraba o salía era acompañada por "una bola de luz blanca", y que este fenómeno fue visto por varios empleados por espacio de diez minutos.
Desconcertados, salieron a ver si algún espejo, ventanilla o vehículo provocaba algún reflejo, pero no detectaron nada a simple vista como lo que se veía claramente a través de la cámara. Incluso uno de ellos hizo la prueba y se paró en la puerta y provocó más estupor aún porque la bola de luz se quedó flotando justo arriba suyo.
Fuente: El Liberal