Hicimos igual nosotros y grande fue nuestra sorpresa cuando al tirar las tres líneas junto a David y nuestro compañero Gustavo Miranda, clavamos los tres al unísono. "Nos hacemos una fiesta", pensamos. Pero no, Lobos siempre tiene otros planes. Tras ese triplete pasaron largos 20 minutos sin pique hasta que David saca un pejerrey en la primera boya. Mientras lo desenganchaba, la boya puntera estaba tocando el agua y se le prendió otro peje... insólito, desconcertante. Así es Lobos, uno pretende hacer todo bien pero su pejerrey come y sale como quiere.
No obstante, repitiendo la técnica local de hacer garetes cortos desde la costa reparada hacia el centro del espejo y volviendo a empezar cuando el viento se hacía fuerte, redondeamos unas 15 piezas de 25 a 35 cm -pieza record de este día justo en el último tiro-, todas pescadas con mojarrita como carnada y con la particularidad ya descripta de ir variando aparejos en función del viento y la situación de pesca.
Antes de que estas líneas lleguen a sus ojos, hablamos con David Issa quien nos dijo que ahora el peje se estaba volcando con mayor preferencia al panzón, carnada difícil de conseguir. Así de caprichosa es Lobos. Por eso nos gusta tanto.