11 de junio 2017 - 13:56
Reclaman construcción de desagües en Villa Vatteone
Las zanjas tapadas complican la vida de los vecinos. que están expuestos a resbalarse, como le pasó a una mujer que iba con su bebé. Quienes esperan el colectivo soportan salpicaduras.
reclaman construccion de desagües en villa vatteone

Vecinos de Villa Vatteone, Florencio Varela, exigen desagües porque están cansados de convivir con los zanjas tapadas de barro y agua y con la presencia de mosquitos hasta en días de bajas temperaturas.

Se trata de la intersección de General Hornos y San Pedro, donde circulan los ramales 2 y 8 de la línea 500. Además, a pocos metros, se encuentra un hogar de ancianos.

En diálogo con El Quilmeño, el vecino Daniel Campos manifestó que este problema “ya lleva mucho tiempo”, y que la gota que rebasó el vaso fue el hecho de que “una mujer con su bebé, se resbaló y se cayó”.

El origen de este accidente es la presencia de zanjas tapadas que impiden la circulación de aguas servidas y la conformación de barro producto de que también hay calles de tierra.

Peligro para ancianos

Al respecto, Daniel, exigió urgentemente obras de desagües y pavimento para que no se produzca un nuevo accidente. “También, tenemos miedo de que se caigan los abuelos que están en el Hogar de Ancianos de ahí. Los familiares y los trabajadores de la entidad tiene miedo de que un abuelo se caiga también y se quiebre algún hueso”, describió.

Posteriormente, recalcó que, en los días de lluvia, “la situación empeora, ya que las aguas servidas se les agrega la proveniente de las precipitaciones”.

“Básicamente son el barro y la basura lo que bloquean el escurrimiento del agua en las zanjas. Creemos que esto no se soluciona definitivamente con la limpieza y el entubamiento de las zanjas, sino con la instalación de desagües. pero bien hechos”, agregó el vecino con tono de preocupación.

En la esquina de General Hornos y San Pedro pasan los ramales 2 y 8 de la línea 500. Los pasajeros de estas unidades y los vecinos que viven allí sufren trastornos en su vida cotidiana.

En cuanto a los que toman o se bajan el transporte público allí, están obligados a entrar en contacto con el barro. “Lamentablemente, a los choferes no les queda otra que levantar y bajar pasajeros donde están las aguas servidas y el barro”.