Ese brazo de suspensión
Así como se lo recuerda, también no puede olvidarse las espantosas imágenes provenientes de Imola, de la curva de Tamburello, con el Williams que hasta instantes antes punteaba el GP de San Marino, destrozado y Ayrton (¿muerto en el lugar?), fruto de la rotura de la columna de dirección que llevó al auto a pegar en la pared, luego el desprendimiento de la rueda delantera derecha y el brazo de suspensión que, vaya fatalidad, se incrustó en el visor el mítico casco amarillo, provocándole heridas mortales.
Senna construyó su fama imperturbable con carreras memorables, éxitos fenomenales y un espíritu competitivo inquebrantable.