“La oferta de alimentos para chicos deja mucho que desear a la hora de analizar el aporte alimenticio que ofrecen: galletitas, alfajores, gaseosas, caramelos, son sólo parte del arsenal quiosquero con el que debemos negociar día a día. Desde los recreos en los colegios hasta el buffet del club en donde realizan deportes, la oferta ronda siempre dentro de los mismos menús: panchos, golosinas, sandwichs y snacks. Lejos de declararles la guerra a estos productos, lo que debemos proponernos es ofrecerles a los chicos opciones ricas y saludables”, agrega la nutricionista. Los cereales y las legumbres son grandes aliados de las viandas. La combinación de ambos reemplaza a las carnes en cuanto al aporte proteico. Además, son económicos y muy rendidores. Por ejemplo, con una taza de arroz y una taza de lentejas se pueden preparar dos docenas de hamburguesas.
Y si bien hay que tomarse el tiempo de cocinarlos (el arroz integral lleva más tiempo que el arroz común y las legumbres muchas veces hay que remojarlas previamente), se puede hacer una gran cantidad de una vez para freezar tandas con separadores e ir utilizando semanalmente.
En cuanto a los dulces, el azúcar en exceso de las golosinas y las gaseosas son los peores enemigos de la buena alimentación de los niños. ¿Qué podemos hacer? En principio, tratar de modificar el azúcar común por azúcar integral, utilizar frutas secas o frescas para endulzar (por ejemplo, agregar pasas de uva o ciruelas secas a galletitas o budines), o reemplazar el chocolate por harina de algarroba. Incluso se pueden incorporar verduras que los chicos a veces no comen, como las zanahorias o la calabaza, a muffins o budines dulces que se pueden llevar al colegio para comer en el recreo.
Los chicos estarán bien nutridos y con energía para afrontar la semana escolar, y las mamás satisfechas de estar educando el paladar de sus hijos para un futuro más saludable.