Después de mostrarse ante los periodistas con esa pelota, llegaron las preguntas obvias. Y ahí en su salsa, Chilavert se despachó:
"Me hicieron una oferta para jugar allí porque les llamó la atención la potencia con que le pego a la pelota, pero no puedo decir cuanto dinero me ofrecieron porque los americanos son muy especiales con ese tema" (?).
Y agregó:
"les pedí si puedo ir a hacer la prueba cuando me tome unos días de vacaciones y vamos a ver qué pasa, pero no voy a decir el nombre del club". Cauteloso.
La posibilidad, sin embargo, no era descabellada. La función del pateador en el fútbol americano no requiere de demasiada participación en el juego. Sólo entrar y patear. Y eso a
Chila lo entusiasmaba. Además del dinero, claro.
Lo cierto es que los días pasaron y el arquero paraguayo siguió jugando por mucho tiempo más en
el Fortín y en su selección, pero nunca en la NFL. Incluso en 1999, mientras pasaba unos días en Miami, otros dos equipos le volvieron a ofrecer un contrato para que se fuera los Estados Unidos.
"Si la oferta es buena, me voy", llegó a decir Chilavert por entonces. Pero se quedó.
En el fútbol americano,
tú no has ganado nothing.