Su talento le valió apodos como "Magic Man" y una transferencia al fútbol alemán, donde baldoseó con los colores del
Borussia Dortmund en la temporada 1988/1989.
Pero el dato de color, ese que le hará sacar chapa por siempre, no tiene que ver tanto con lo futbolístico y sí con lo artístico. El ex San Telmo ya era una reconocida figura del fútbol yanqui cuando, en 1984, la serie de televisión
Brigada A se convertía en un fenómeno de masividad que llegaba, incluso, a invadir los hogares argentinos.
Ese mismo año se produjo el encuentro más inesperado, aunque bien craneado por los norteamericanos, que no sabrán mucho de fútbol pero sí de shows. Para convocar más gente al estadio donde hacían de local, los dueños del
Chicago Sting contrataron a
Mario Baracus, que en un partido llegó a entrar al verde césped sintético vestido como un jugador más, aunque marcando la diferencia con sus clásicas cadenas de oro.
Como no podía ser de otra manera, Mr. T posó junto al número 10,
Pato Margetic, generando la ovación de los presentes que, quizás, ese día le encontraron algo más de sentido a ese extraño deporte en el que incluso los partidos pueden terminar 0 a 0.
Hoy que ya pasaron casi tres décadas de aquel momento, soñamos con el reencuentro de estos viejos ídolos. Lo interesante será saber quién se va asustar primero. Esa es la gracia.