"Esto implica que
hay un límite de tamaño de almohadillas pegajosas como una solución evolutiva para la escalada, y que resulta ser aproximadamente del tamaño de una lagartija", agregó.
Por ello, los animales más grandes han desarrollado otros modos alternativos para ayudarse a subir, como garras y dedos de los pies para agarrarse con ellos.
Así, por ejemplo, los ácaros utilizan 200 veces menos de su superficie corporal total para almohadillas que los geckos, los mayores escaladores con estas características.
"Si un ser humano, por ejemplo, quisiera subir una pared de la forma en la que lo hace un gecko,
necesitaríamos unos grandes pies pegajosos impracticables, nuestros zapatos tendrían que ser de un tamaño europeo 145", relató Walter Federle, autor principal del artículo y miembro del equipo.
Los investigadores, que pretenden que de su estudio se apliquen conocimientos para el desarrollo de adhesivos artificiales a gran escala, compararon el tamaño y el peso de las almohadillas plantares de
224 especies animales incluyendo insectos, ranas, arañas, lagartos e incluso un mamífero.