Ya son cuatro los casos y
pese al esfuerzo de AFA por erradicar la violencia con una campaña en Twitter y pancartas llevadas por los planteles para las fotos, la barra de Laferrere hizo caso omiso del hashtag -acaso no usan la red social o al menos no siguen la cuenta oficial que maneja Marcelo Tinelli-, y marcó
el punto más crudo de los enfrentamientos internos que tuvieron como víctimas policías, hinchas y vecinos. La Primera C, como consecuencia, no jugará en horarios nocturnos, además de que Lafe no será local en su cancha en ningún partido de 2015.
Lo llamativo fue que los árbitros, que tienen la facultad para suspender el partido sin que nadie se lo pida ante un suceso como el de Alfaro o Rodríguez de Almirante, suspendió el partido. El técnico de Tigre hizo su mea culpa, por no haber pedido -facultad a su alcance- que se suspenda el encuentro:
"Por un idiota no vamos a parar". Más llamativo fue en el partido de la Recopa en cancha de San Lorenzo,
donde el propio asistente fue alcanzado con una botella y
Néstor Pitana resolvió continuar el juego.
Así como se pensó en prohibición del público visitante para terminar con la violencia y los operativos policiales se multiplicaron tanto como las internas en las barras del mismo club, ahora se estudia el regreso a un entorno en el que ni los criminales organizados, ni los plateistas que entienden al otro como a un enemigo y obran del mismo modo que los delincuentes, perecen estar "preparados" para hacer algo tan tradicional como ir a la cancha, una costumbre que en la Argentina comenzó a principios del siglo pasado. Para terminar con la violencia, al parecer, hace falta algo más que una campaña on line y sobretodo demanda el compromiso de los árbitros, los agredidos, y principalmente, del público.