3. La falta de juego ofensivo: Por más que el Virrey intente cambiar el esquema para potenciar el equipo, Boca no muestra juego. Hay un intento de salir con la pelota dominada pero todo se diluye y se "ensucia" a medida que la pelota comienza a acercarse al área. En el primer tiempo, cuando el Millonario le dio un golpe al partido, Boca no creo una situación de gol. Ya con otro River en el segundo tiempo aparecieron, pero fue más por la obligación de ir en busca del empate que por otra cosa. Siempre la tentación es pensar en Juan Román Riquelme cuando se habla de juego, pero el presente de Román está más para ser una ayuda que para decidir el perfil de juego del equipo.
4. Sin gol: Salvo en el tiro libre de 30 metros que clavo Juan Manuel Sánchez Miño en Mar del Plata ante River, Boca no hizo más goles, y si no hay tantos, no hay victorias. Es cierto que en el segundo tiempo tuvo situaciones, pero la pelota no entra y Emmanuel Gigliotti en este año está lejos de tenerlas.
5. El nivel individual: Cómo cuesta encontrar un jugador de Boca que supere la gris calificación del "5". Salvo Emanuel Trípodi con un par de atajadas y a pesar de haber recibido dos goles, y Luciano Acosta, que al menos intenta, Boca es pura mediocridad.
El mundo del fútbol acepta como verdad que aquello que sucede en el verano no tiene nada que ver con lo que sucede en el otoño cuando comienza a jugarse la parte decisiva del campeonato, pero Boca pareciera quedar al margen de esta "máxima", porque por su rendimiento siempre es el mismo más allá de cualquier estación.