En el cierre del último libro de pases, Racing sorprendió a propios y extraños contratando a Gustavo Bou, que estaba "colgado", en un rincón, en River. Y como su llegada de produjo de la mano de Cristian Bragarnik, apoderado de Diego Cocca, surgió un tsunami de especulaciones, que pusieron al delantero en el ojo de la tormenta. Pero las lesiones de Milito y Hauche, lo hicieron salir a escena antes de lo previsto, y merced a sus goles, supo cambiar las críticas por aplausos, a tal punto que hoy es uno de los mimamos del público albiceleste. "Yo sé que no me regalaron nada en mi llegada al club" dijo el jugador, quien plantó su bandera: "demostré condiciones para poder jugar en Racing".