-No hay que parar, se ganó la primera parte. Pero falta la segunda parte, todavía no está nada cerrado. Chocamos los cinco para la foto, pero también es un pará porque la serie no está cerrada.
-¿Pero no se sienten en la final?
-Todavía falta. No hay que confiarse porque todavía faltan 90 minutos, hay que estar concentrados para traer la clasificación.
-En Bolivia usás el mismo el buzo, ¿no? Ni lo transpiraste en el partido de ida...
-Jaja! No tuve mucho trabajo. Es verdad. Pero allá va a ser complicado, como todo partido de Copa. Voy a tratar de estar preparado. La altura marca respeto, además el Bolívar es un rival complicado, que se hace fuerte de local.
-Pero además de la diferencia, San Lorenzo llega en el mejor momento...
-Sí. Fue un gran partido de todo el equipo. Funcionaron las líneas, se jugó al fútbol, tuvimos contundencia, conceptos claros de cómo leer el partido, y también estuvimos muy bien con las pelotas paradas. Todo el equipo estaba muy enchufado y concentrado para este partido.
Todos ilusionados
-Boedo vibra de ilusión. ¿Ustedes, más allá de la mesura, también?
-Claro. Todos estamos entusiasmados con la Copa. Y nosotros estamos muy felices con el apoyo y la fiesta que armó la gente el otro día de local. Creo que todas las partes están conectadas para cumplir el sueño de la Copa.
-¿Y en Luján de Cuyo y el resto de Mendoza que dicen?
-Uhh, todos están muy felices, mis familiares y amigos. Hay mucha gente de Mendoza que se hizo hincha de San Lorenzo en la Copa, ja,ja.
-Ya tuviste un título en mano, pero éste es distinto. ¿Te ves levantando la Copa?
-Siempre pensamos en ganador. Si soñás mucho algo quizá tenés la posibilidad de cumplirlo. Ojalá.