El presente de
Federico Mancuello es alucinante. Ídolo de Independiente, goleador, es la figura del equipo. Su confianza es tan grande que, desde hace varias fechas,
se empezó a animar a buscar el gol olímpico. Los arqueros se la sacaron, y hasta sus compañeros se la puntearon en la puerta del arco, cuando
Alexis Zárate cabeceó abajo del travesaño para empatar el encuentro con
Godoy Cruz. "Es importante, estoy muy contento que salió el gol", dijo Mancu apenas terminó el partido. Esta tarde, en la victoria por 3-1 ante Tigre, el jugador que esta semana renovó su vínculo con el club, convirtió el tercer gol. Y se le dio: fue olímpico.