2) Vinculado con lo anterior, ahora los futbolistas más codiciados piden 'lo máximo'. Es que
todavía quedan tres semanas para el cierre del mercado de pases en el fútbol argentino y todavía más en el exterior. Cuando el tiempo apremia y no sale nada de afuera, entonces sí rebajan considerablemente sus pretensiones.
Es el libre juego de la oferta y la demanda.3) Los futbolistas extranjeros dudan mucho en venir al fútbol argentino y la razón también es económica:
las dificultades para ahorrar en dólares o directamente enviarlos a su país de origen.
4) El tema impositivo:
se acabó 'la fiesta' y la AFIP está encima de todas las operaciones. Para evitar triangulaciones, evasión fiscal y lavado de dinero a través de los pases. Además antes los clubes afrontaban sin chistar el pago del 33 por ciento de impuesto a las ganancias en las transferencias y los contratos. Ahora no pueden y tampoco los futbolistas se quieren hacer cargo.
5) Los clubes tienen ingresos en pesos, pero
los futbolistas quieren contratos que tengan al dólar como referencia. Y en muchos casos piden que sea el valor blue o del mercado marginal. Los dirigentes ya lo rechazan de plano, salvo que estén muy desesperados por contratar jugadores.
Pegó primeroComo quedó dicho, la billetera de San Lorenzo mató a todos.
Compró el 50 por ciento de Cauteruccio (9.000.000),
el 75 de Emanuel Más (8.000.000),
el 50 de Elizari (5.000.000),
el 50 de Fontanini (5.000.000) y
el 30 por ciento de Cristian Alvarez (3.000.000). Es decir 30 millones de pesos en total (35 cuando cierre a Cavallaro)
, unos 6 millones de dólares a precio oficial.
Hubo otros incorporaciones rutilantes, pero sin pagar transferencia porque el jugador llega con el pase propio. Son los casos del
Cata Díaz a Boca, Mauro Zárate a Vélez o
Leandro Somoza a Lanús, por citar los más conocidos. Así llegará
Jonathan Fabbro a River, que en cambio para sumar al delantero colombiano Teo Gutiérrez tendrá que gatillar al menos un par de millones de dólares.