Ese escenario le permitió a Segura, en caliente,
promover la idea de unidad: no exponer a ninguno a esa derrota que les pisó la sombra.
Uno de los dos perdió, pero no saben quién. Con las mismas pulsaciones Tinelli pujó para suspender el sufragio en la jornada de ayer para cenar con su círculo íntimo y evaluar la propuesta que ayer hizo públicamente el titular de la AFA.
Hoy será una jornada de reuniones de equipos y llegará la conjunta, para charlar íntimamente cuál será el paso a seguir:
ambos quedaron debilitados, la AFA quebrada en partes iguales sin saber quién está de cada lado. Ambos no saben si afrontar una nueva elección, porque los asambleístas no fueron fieles a la vieja asociación y a la idea de la nueva.
¿Qué fortaleza tiene Tinelli de cara a lo que viene? ¿Qué puede negociar Segura? Los dos se pueden mirar y no saben cúal de los dos, en realidad, perdió más.