21 de julio 2015 - 00:00
Las dudas detrás de Tevez
La presencia de Carlitos no oculta las dudas que tiene Boca. Siguen los problemas defensivos, el nivel de Gago no levanta y Palacios, candidato a salir, hace méritos para seguir. ¿Qué hará el Vasco?
Foto: Télam.
Más allá del esperado debut de Carlos Tevez, quien ya dio muestras concretas del salto de calidad que puede darle al equipo, quedó en claro que Boca todavía está lejos de ser un equipo que convenza a propios y extraños.

La fiesta y la victoria no alcanzaron para tapar falencias evidentes que ya vienen de arrastre, como las del aspecto defensivo, la generación de juego, algunos bajos rendimientos individuales y su marcada falta de contundencia. Situaciones que requieren mayor trabajo del entrenador y algún cambio de piezas que habrá que ver si se anima a realizar por la importancia de los nombres que están en juego.

Arrancando por la última línea, fundamental en cualquier formación que quiera pelear por el título, sólo hay un titular indiscutido, que es el Cata Díaz, lo que supone toda una preocupación. El uruguayo Alexis Rolín, además de su endeblez física, no termina de dar seguridad; y los dos laterales siguen sin tener nombres definidos, con el agravante de que Gino Peruzzi, que asomaba como indiscutible, tuvo demasiados problemas en la marca de Canelo y abrió un interrogante más.

El medio colabora con el despliegue de Cristian Erbes y Pablo Pérez, con el agregado del buen juego de éste último. Pero la tercera pata de esa zona fundamental, Fernando Gago, está pasando por un momento muy bajo, algo que está sintiendo todo Boca, porque no aporta en el quite y tampoco en lo que más se destaca, la creación. El tema es que su nombre es demasiado "pesado" y habrá que ver si Arruabarrena se atreve a desplazarlo para poner a un jugador que está pidiendo un lugar a gritos como el uruguayo Rodrigo Bentancur; o bien incluir a Nicolás Lodeiro cuando éste se recupere de la lesión.

Arriba los tres puestos están claros, con la figura gigantesca de Carlos Tevez, muy bien acompañado por Jonathan Calleri y Sebastián Palacios, pero lo cierto es que ante Quilmes, en esa idea de sostener el 4-3-3, con un Gago lejos de su nivel, Boca se quedó partido al medio, con Pablo Pérez muy solo en la generación de juego y el tridente de punta demasiado aislado. Las necesidades de Boca requerían que Carlitos baje un poco más para ayudar en ese aspecto, pero hubo que esperar hasta el complemento para ver ese movimiento, lo que deja en claro que al DT le cuesta tomar decisiones en pleno partido.

Una última situación a marcar en el entrenador, que deberá entender que a veces el silencio es mejor que una palabra mal dicha, ya que últimamente se acentuó su tendencia a frases que no aportan, como la de decir que si no gana el torneo se quedará en su casa. El líder del grupo debe transmitir seguridad a sus dirigidos y a los hinchas, y anticipar la posibilidad del fracaso es casi como admitir que el mismo está a la vuelta de la esquina, algo incomprensible al menos en este momento, donde Boca es líder y acaba de sumar a una figura como Carlos Tevez.