Nació para vestir una camiseta... Carlitos Tevez, a diferencia de quienes se llenan la boca con declamaciones vacías de contenido, siempre dijo que quería volver no solamente a Boca, sino a su casa. Que eso es lo que siente. Lo pregonó, en todos estos casi once años de destierro y aún cuando estaba jugando en el primer nivel del fútbol de Europa.
Ya desde temprano, cuando llegó saludó a mucha gente, recibió muchos abrazos, se sacó fotos con personas conocidas. Se mostraba sereno, pero seguro que la procesión le iba por dentro, que sentía ese cosquilleo especial que solamente provocan las grandes jornadas.
Su primera grata alegría la recibió al salir al campo de juego, a las 16.04. No solamente por el hit que iba a dominar la jornada el "vení, venì/canta conmigo/que un amigo vas a encontrar/que de la mano de Carlos Tevez/todos la vuelta vamos a dar". Sino por las banderas que decoraban la Bombonera. Especialmente por dos, una de ellas que decía "Hoy volvés para seguir haciendo historia" y llevaba las firma de Flor, Key y Lito, sus hijos. Y otra que rezaba "gracias por resignar plata por tu amor a la camiseta de Boca" familia Maradona.
Y él le pagó con una muy buena actuación, a la que solamente le faltó el gol (el travesaño del arco de Casa Amarilla se lo impidió dos minutos antes de que Boca marcara el dos a cero) y que en más de una vez le hicieron "romper las manos" a los hinchas como cuando, desde la puerta de su propia área. Recuperó una pelota en una jugada que derivó en el dos a cero. Postales de una tarde única
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