El Mundial de Rusia empieza a ofrecer perlas particulares a pesar de que todavía faltan ocho meses para que comience. Alexandre Yaroshuk, alcalde de Kaliningrado, le pidió a los habitantes de su ciudad que "sean hospitalarios y amistosos: no golpeen a nadie".
"Si hablan inglés, ayuden a los turistas: aconséjenles, hablen con ellos", añadió el gobernador en diálogo con una radio local. Kaliningrado, un clave ruso situado entre Polonia y Lituania, y tiene alrededor de un millón de habitantes. El estadio que se localizará en la ciudad ofrecerá 35.000 localidades, y todavía está en construcción: planean acabarlo a fin de año.
A partir de la invasión de hinchas que tendrá la localidad rusa, el alcalde le hizo una recomendación a los suyos: "Durante el Mundial, váyanse a descansar al campo. La ciudad va a estar llena de gente, los desplazamientos van a ser difíciles, prácticamente prohibidos salvo para los autobuses que transporten a los aficionados", explicó.
“Vendrán a nuestra ciudad entre 70.000 y 100.000 turistas. Todos, obviamente, no irán al estadio”, aseguró Yaroshuk, quien precisó que al menos uno de los partidos en su ciudad enfrentará “a dos selecciones europeas de alto nivel”.