El ministro Florencio Randazzo explicó que “dispusimos de cien equipos en los distintos accesos al estadio de River porque el objetivo es que el futbol vuelva a ser una fiesta y que el Superclásico transcurra con absoluta tranquilidad”.
Martín viene de cumplir cinco días de arresto domiciliario por una contravención que tenía pendiente del día del partido ante Rafaela, en octubre del año pasado, cuando hizo el gesto de degüello a su contrincante interno, Rafael Di Zeo.
La condena que le impuso una jueza fueron cinco días de arresto efectivo, lo cual lo hizo en su casa. Aunque ya no tiene condenas pendientes, a Mauro no lo dejaron entrar.
Al no estar el número uno de la barra, el número 2, Mazzaro no está en la nómina de derecho de admisión y fue quien coordinó el ingreso por uno de los accesos.
A un costado, observaba Santiago Lancry, vestido con una musculosa azul y un gorro tipo “Gath y Chaves” uno de los viejos barras de la época de José “el Abuelo” Barrita.