Las bajas obligadas por temas contractuales son en principio algo que el Pelado quiere evitar. Va a pedir por la continuidad del volante Carlos Carbonero -se vence el contrato y no hay opción de compra-, quiere que Teo Gutiérrez se quede a jugar la Copa -la opción de compra la tiene el grupo empresario que lo trajo- y preferiría que sólo se venda un jugador de los que más suenan en el mercado, casos Manu Lanzini, el juvenil Matías Kranevitter y el colombiano Alvarez Balanta.
Los directivos tienen otra ecuación basada en el ahogo financiero que le dejó la anterior gestión. "Si vendemos un jugador, se solucionan nuestros problemas de deuda más inmediata y vamos a estar tranquilos, luego si se vende otro ahí podemos empezar a buscar refuerzos, creemos que Ramón lo va a entender", confió a este diario un directivo que participará de estas reuniones.
El inicio de esta historia tendrá los capítulos iniciales mañana luego del entrenamiento en el Monumental. Allí la mesa larga del almuerzo tendrá con Rodolfo D'Onofrio, Matías Patanián y Enzo Francescoli la postura del proyecto de River para la temporada. Y del otro lado, con Ramón y su hijo y ayudante Emiliano Díaz estará la versión de la idea del cuerpo técnico para lo que viene. La felicidad de tantos logros lle va a dar a los protagonistas mejores humores para ponerse de acuerdo y conciliar las necesidades. El tiempo dirá como terminan los tiempos de negociaciones y como arrancan los días de competencia, en el medio habrá un largo y arduo camino con este River que volvió a ser River también en estas cosas.