También debería manejarse a sí mismo. Reiteradas veces, desde su lugar como comunicador,
elogió a Lionel Messi. Llegó a tomar postura en la dicotomía que divide al mundo futbolístico:
"La diferencia entre Messi y Cristiano Ronaldo está en los Balones de Oro", afirmó en 2013, cuando el rosarino consiguió dicha distinción por cuarta vez. Lo había adulado meses antes, cuando dijo que el portugués era "el mejor jugador del mundo
porque Messi juega a otro deporte". A pesar de su identificación con Real Madrid, no esconde su admiración por el argentino: "Después de
Pelé o Maradona, nadie esperaba ver algo así", dijo en una entrevista con la web de La Liga, en 2015. ¿Tendrá que despegar la estampita porque ahora deberá pensar en cómo detenerlo?
Solari llegaría a La Meca del fútbol mundial. No sería protagonista, pero estaría ahí, en la foto. Son pocos los argentinos que tienen ese logro en su currículum. En los últimos 25 años, solamente cuatro argentinos planificaron entrenamientos para las estrellas de la Casa Blanca:
Alfredo Di Stéfano, Jorge Valdano, Ángel Cappa y Rubén Cousillas, estos dos como asistentes técnicos.