Los legisladores se movilizaron por la historia de Micaela, quien desde muy pequeña sufre repetidas, fuertes y prolongadas crisis convulsivas, causándole deterioro cognitivo, perdidas de pautas madurativas, intenso dolor, problemas motores y sufrimiento, sin que ningún tratamiento la ayudara. Carola, la madre de Micaela, en paralelo con el tratamiento tradicional por el que su hija llegó a ingerir 27 pastillas diarias, se movilizó hasta encontrar un caso similar en la ciudad norteamericana de Colorado Springs, de una niñla tuvo una mejoría instantánea del cuadro de epilepsia, recuperando paulatinamente motricidad, habla y cognición, gracias a una terapia con marihuana medicinal.