Esta duda casi existencial surge, muchas veces, después de reflexionar acerca de la gran cantidad de vendedores africanos que, en los últimos años, han incrementado su presencia por las playas argentinas, ofreciendo, principalmente piezas de orfebrería o bijouterie, pero también artesanías y otros diversos elementos. Entonces uno, en medio de su 'nada que hacer' observa y nota dos diferencias bien claras: primero el color de piel, bien oscura, que indefectiblemente los identifica como extranjeros de latitudes lejanas (la mayoría son de Senegal, Ghana y Sudáfrica); y segundo, no vocean sus mercaderías.