Este acto fue precedido por varios discursos, de los cuales el último fue el del embajador de la República Popular China, Yin Hengmin, quien destacó que "la presencia de tantos argentinos en esta fiesta es una muestra de la buena convivencia y de la amistad de chinos y argentinos en Buenos Aires y todo el país".
Con la pinchadura de pupilas, el Dragón abre los ojos y, según la tradición, espanta los malos espíritus, trae bondades e inaugura cada nuevo año con la Fiesta de la Primavera china.
Tras ese ritual, se desarrolló el Baile del Dragón. A partir de allí se sucedieron en el escenario diversos números artísticos y culturales, tanto de China y Argentina como de otras colectividades que hicieron su aporte a la fiesta. Entre los primeros estuvieron los tenores Wan Yong Qing y Pasquale Antonucci (chino e italiano), una exhibición de canto y baile de tango, en escenario y mediante un vídeo en pantalla gigante, a cargo de la agrupación La Esquina de Carlos Gardel.
Más tarde se presentó el maestro Liu Ming, elegido por el Papa Francisco para ser su acupunturista, quien es experto en caligrafía, filosofía, astrología y artes marciales chinas internas (Taichi) y realizó una demostración sobre el escenario.
Para el cierre de esta primera jornada, casi a la medianoche, se desarró un show de pop electrónico chino a cargo de Ivana Fitz Patrick.