El elevado dinamismo de la producción de automóviles ha sido una constante de la última década. Sin embargo, cuando se amplía el análisis hacia la elaboración local de autopartes, la sensación de boom se diluye. Entre 2003 y 2012 la producción de autopartes creció a un ritmo promedio anual de sólo 4,6%, es decir casi cuatro veces menor a la dinámica exhibida por los automóviles.
La brecha fue cubierta por el progresivo aumento de las importaciones de autopartes. "Esto pone de manifiesto que no se observó un avance significativo en el grado de integración nacional del complejo automotriz", indicó Ecolatina. El resultado del flujo creciente de autopartes importadas se refleja en el déficit comercial: en los últimos tres años ese sector presentó un saldo negativo superior a US$ 2.300 M, frente a un leve déficit en el intercambio de automóviles terminados.
El tipo de cambio real competitivo no fue una condición suficiente para el desarrollo autopartista, siendo necesario además una política industrial de estímulo al sector. Con la intención de contener el rojo comercial del complejo, en los últimos años se han puesto en marcha medidas para profundizar la integración nacional dentro del complejo automotriz vía sustitución de importaciones. Las trabas a las importaciones no es la solución, ya que afectan la producción local de autos y compromete a las exportaciones. "Como no se puede apelar a una sustitución instantánea, se debe encarar una seria política industrial destinada a reforzar el eslabón débil del complejo automotriz", recomendó Ecolatina.