El caso generó idas y vueltas en la Justicia: en una primera instancia se rechazó el pedido de la familia y lo propio hizo la
Cámara de Apelaciones de Neuquén, en tanto que el Superior Tribunal de Justicia de esa provincia decidió revertir la situación.
Pero no terminó ahí, sino que el defensor oficial de Marcelo apeló el fallo ante la Corte Suprema, sumada a la oposición que al respecto expresó la iglesia y la propia clínica donde estaba internado Diez. La Corte tuvo en cuenta en primera lugar que expertos del
Cuerpo Médico Forense y del
Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro concluyeron que el estado de Diez es irreversible e incurable: "no muestra respuestas gestuales o verbales simples, risa, sonrisa o llanto. No vocaliza ni gesticula ante estímulos verbales, tampoco muestra respuesta ante estímulos visuales", dijeron.
A raíz de eso es que a Diez se le suministra una amplia gama de fármacos (anticonvulsionantes, antieméticos, antireflujos y un gastroprotector) amén que necesita asistencia permanente para hacer sus necesidades básicas y de alimentación vía sonda intestinal.