La temperatura media de la superficie de los mares llegó a 21,1 °C, un registro inédito para agosto que supera el máximo alcanzado en 2024.
La temperatura media de la superficie de los mares llegó a 21,1 °C, un registro inédito para agosto que supera el máximo alcanzado en 2024.
La temperatura media de la superficie de los océanos alcanzó los 21,1 °C, el valor más alto registrado hasta el momento, según los datos del Servicio de Cambio Climático Copernicus (C3S), perteneciente al programa espacial de la Unión Europea.
El nuevo récord se registró el sábado y superó por un margen mínimo la marca anterior de 21,09 °C, alcanzada durante tres jornadas de marzo de 2024. El dato genera especial preocupación entre los científicos porque las temperaturas medias de los océanos suelen llegar a su máximo anual durante marzo y abril, al finalizar el verano en el hemisferio sur.
El registro se produce, además, mientras El Niño avanza sobre el Pacífico y se espera que continúe fortaleciéndose durante los próximos meses. El fenómeno provoca un aumento anormal de las temperaturas superficiales del océano Pacífico tropical y puede contribuir a elevar la temperatura media global de los mares.
Los datos de Copernicus se elaboran a partir de mediciones obtenidas mediante satélites, barcos y boyas, con registros sistemáticos que se remontan a 1979. Las estimaciones contemplan las temperaturas de las aguas marinas a unos 10 metros de profundidad y excluyen las regiones polares.
Para Samantha Burgess, responsable estratégica del clima de Copernicus, el nuevo récord constituye "otra señal clara de que el océano está sometido a un estrés cada vez mayor".
La especialista explicó que El Niño está aportando calor al sistema climático, aunque se suma a un proceso de calentamiento de los océanos que lleva décadas y que está relacionado principalmente con la actividad humana y las emisiones de gases de efecto invernadero.
Uno de los principales motivos de preocupación es que el océano ya registre temperaturas récord cuando El Niño todavía no alcanzó su máxima intensidad. Los especialistas esperan que el fenómeno continúe fortaleciéndose hasta los últimos meses de 2026, por lo que las temperaturas marítimas podrían aumentar todavía más.
El investigador Jeremy Grist, del Centro Nacional de Oceanografía de Southampton, señaló que el hecho de que los récords se estén rompiendo antes del pico esperado de El Niño podría ser un indicador de la intensidad que alcanzará el fenómeno.
De mantenerse las condiciones actuales, los científicos no descartan que el récord de temperatura oceánica vuelva a ser superado durante marzo o abril de 2027, cuando habitualmente se alcanzan los valores máximos anuales.
El calentamiento de los mares tiene consecuencias que van más allá del aumento de la temperatura. Los océanos absorben más del 90% del exceso de calor atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero y desempeñan un papel central en la regulación del clima.
Las aguas más cálidas pueden aportar mayor cantidad de humedad y energía a las tormentas, favoreciendo fenómenos meteorológicos extremos. También contribuyen al aumento del nivel del mar, ya que el agua se expande al calentarse, y elevan el riesgo de inundaciones en zonas costeras.
A esto se suma el impacto sobre los ecosistemas marinos. El incremento de la temperatura favorece la aparición de olas de calor marinas, que se volvieron mucho más frecuentes en las últimas décadas y representan una amenaza para arrecifes de coral, peces y otras especies.
Según Burgess, la cantidad de días con olas de calor marinas a nivel mundial más que se triplicó desde comienzos de la década de 1990, aumentando la presión sobre los ecosistemas y las comunidades que dependen de ellos.
El nuevo récord de 21,1 °C aparece así como otra señal del acelerado calentamiento de los océanos, en un escenario en el que el cambio climático provocado por el ser humano se combina con la evolución de un fenómeno natural como El Niño.