Incluso, algunas lloviznas aisladas, aceleraron la decisión de levantar campamento de buena parte de los grupos familiares y amigos que fruncían el ceño mirando al cielo y se quejaban por los caprichos del tiempo. Sólo los más osados y los optimistas por naturaleza, "aguantaron los trapos" al grito de "ya pasa, ya pasa, son nubes pasajeras".
Dos datos interesantes a mencionar sobre la jornada de este lunes: se advirtió mucha gente en las playas, aún frente a las condiciones desagradables del tiempo, indicador de que el fin de semana perdió menos turistas de los que habitualmente dejaban la ciudad al llegar el lunes; en segundo lugar, la temperatura del mar volvió a ser sorprendente en cuanto a su calidez, al punto de que los que se animaban a llegar hasta la orilla para meter los pies y "ver cómo está", terminaban por quitarse la remera, dejar las ojotas a un lado y pegarse el chapuzón generó comentarios comunes en todos los valientes: "el agua está hermosa, el problema es el viento, al salir...".
Por eso, entre viento, nubes, garúa y ganas de disfrutar, hubo batallas constantes entre los que se quisieron quedar y los que preferían partir. Los que soportaron esas inclemencias, le dieron rienda suelta al mate, el truco, el burako, la generala y otros juegos que se adaptaron mejor al reparo.