Unos se van, otros llegan. La renovación de la quincena se hizo notar en la costa, pese a que se viven tiempos en los que las costumbres migratorias de los turistas no se ajustan a los viejos calendarios familiares. Sin embargo, y pese a la creciente modalidad de alquilar por semana y hasta por días, hay muchos que aún respetan el plan quincenal y, en las últimas horas, este detalle se pudo advertir en dos situaciones bien diferenciadas: las despedidas de los que le ponían punto final al veraneo y los que aparecieron en la playa blancos como el papel y mirando para todos lados como quien busca orientarse.
El paisaje fue inmejorable: un cielo celeste brillante y el sol brillando a full desde bien temprano. Algo de viento, es cierto, y una brisa insistente en su frescura que hizo que la temperatura no trepara demasiado: la máxima no superó los 22 grados, pese a la presencia inalterable del sol.