Díaz, quien estuvo prófugo, fue procesado como "partícipe necesario" en el homicidio de la joven, conocida en la zona norte provincial por su participación en certámenes de belleza y por trabajos como modelo, y será juzgado en 2013 luego de entregarse a la justicia hace unos meses.
Farías precisó que existen "dos pruebas muy contundentes" contra el condenado, como son "el guante de parafina" que demostró que fue él quien "disparó el arma 9 milímetros" con la que mataron a Johanna y "pericias con canes" que detectaron "olores de Cingolani en zonas próximas donde encontraron el cuerpo".
El hombre había sido novio de la joven asesinada y luego mantuvo relaciones con su hermana, quien en las últimas horas manifestó a la prensa que "nunca dejó de ser novia" de Cingolani, cosa que "hasta ayer no había dicho", indicó Farías.
El letrado señaló que durante el juicio Edith presentó a la justicia un escrito acusando de "maltrato psicológico y abuso sexual" al hombre con el que quiere casarse este viernes e, inclusive, de haberla llevado a un sitio "cerca de donde hallaron el cuerpo" de su gemela asesinada, sobre lo cual "ilustró al tribunal".
Aunque la familia Casas dijo a medios periodísticos tener certeza de que Edith "sabe cosas que no aportó a la justicia" sobre el asesinato de su hermana, Farías acotó que eso "hay que probarlo" y atribuyó esas expresiones a "conjeturas desde lo humano y lo sentimental", por la "gran preocupación y angustia" que les ocasiona la insólita decisión.
Los padres también sienten "temor de lo que pueda suceder" tras la boda de Edith con Cingolani, indicó el abogado al anunciar que la familia "hará una presentación formal para oponerse al matrimonio" por considerar que su hija "por algún motivo no está en pleno uso de su razón".