El 30 por ciento de los niños y adolescentes en Argentina es pobre y el 8,4 por ciento, extremadamente pobre, según un novedoso estudio de Unicef que consigue superar el enfoque "monetario" de las mediciones clásicas para acceder a una radiografía más fiel de la pobreza, y revelar que no sólo donde hay "billeteras vacías" hay privaciones.
"La pobreza no es sólo billeteras vacías; es estructural y tiene que ver con la nutrición, la salud, la educación, el acceso a los servicios de cuidado, y la exposición a la violencia entre 28 indicadores de "privación" que nos ayudaron a definir la pobreza en toda su complejidad", dijo a la agencia Télam Sebastián Waisgrais, de Unicef Argentina.
Waisgrais señaló que "el ingreso monetario sólo contabiliza a los niños cuyos padres tienen la billetera vacía y deja fuera de la estadística a las familias que técnicamente cubren las necesidades monetarias básicas y aun así son pobres si se consideran otras dimensiones como las que propone esta nueva medición".
Las regiones del NEA y el NOA son las más desaventajadas respecto a la Patagonia Sur y la Ciudad de Buenos Aires, que están en el otro extremo. Además, al medir la pobreza con ese enfoque Unicef detectó que "los programas de transferencias monetarias como la Asignación Universal por Hijo (AUH) -que suplementan el ingreso familiar para superar el umbral de pobreza monetaria- sólo estarían llegando a un 45 por ciento de los niños pobres".