Hay varios factores que llevaron a este cambio de estrategia de los visitantes de la costa atlántica. En primer lugar, el tema presupuestario. Porque para una familia tipo, de un matrimonio con dos hijos, el gasto promedio por día (entre alojamiento, alimentación y recreación) ronda los mil pesos. Y entonces, el bolsillo también empieza a dar señales, que los turistas no pueden desconocer.
También Donsini agregó otra visión a la cuestión: "Con tantos feriados y fines de semana largos en el año, ahora la gente prefiere irse de vacaciones tres o cuatro veces, en períodos más cortos, antes que estar únicamente veinte días en enero, porque después debe esperar más de once meses para un nuevo descanso. Entonces, hacen cálculos y el presupuesto para un verano, lo divide en distintos viajes".
Asimismo admitió que "con este recambio tan seguido, que ya no se hace cuando arranca el mes, o al día 16, nos lleva a estar más preparados, porque el movimiento es constante, de entrada y de salida. Y capaz que en Mar del Plata había una costumbre distinta, que ya se está modificando".
Además aclaró que esto no ocurre sólo en la Ciudad Feliz: "Es en toda la costa atlántica, es un tema casi nacional. Nuestro departamento abarca desde Miramar hasta Mar Chiquita, y vemos que el panorama es similar en todos lados. Hay gente, se siguen alquilando los inmuebles, pero los períodos son más cortos".
La demanda
En relación al balance preliminar de la temporada en los primeros diez días del año, Donsini dijo que "estamos viendo un panorama muy similar al del año pasado. Casi idéntico, tanto por los indicadores, como por la sensación térmica que hay en la calle. Lo que está claro es que enero arrancó con ventaja para los inmuebles del centro, donde hubo una gran demanda. En cambio, no ocurre lo mismo en otras zonas, más alejadas, donde todavía hay mucha disponibilidad para lo que resta del mes".
En ese sentido, contó que "en la zona del Faro, de Punta Mogotes, por el sur, o en Santa Clara del Mar o Mar de Cobo, por el norte, hay mucho alojamiento disponible. Allí se está aguardando lo que suele ser el envión que trae la segunda quincena, pero aprovecho que vuestro diario es de alcance nacional, para decirles a los que están pensando en venir a la costa, que no tengan miedo, porque hay lugar, para las diversas alternativas y comodidades".
Los precios
La oferta y la demanda también modifican los precios, porque un propietario que a fin del año pasado pedía mil pesos por día por un chalet de dos o tres ambientes, ahora redujo sus ambiciones, para no quedarse con las manos vacías en el resto de la temporada, aunque también hay otra postura, porque Carlos, de Punta Mogotes, le comentó a este diario: "Yo mantengo en alto la cotización de mi casa, porque gano lo mismo alquilándola cuatro fines de semana, que si la pongo más barata y la cede casi todo el mes'.
En el fondo, son estrategias, de un mercado inmobiliario que todos los veranos va ofreciendo nuevos condimentos y debe adaptarse a los hábitos de los turistas.