Ese despertar a la historia comenzó hace 40 años tras haber dejado de desempeñarse en la empresa Olivetti, que fabricaba máquinas de escribir, registradoras y calculadoras, y donde alcanzó un sólido perfil profesional que le posibilitó incursionar en otras firmas importantes del ramo.
Si bien se jubiló como director del museo histórico municipal, la trayectoria laboral de Campomar Rotger incluyó su paso a la competencia que Olivetti tenía en su momento, Remington, justamente la marca de la máquina de escribir de fabricación nacional que ha utilizado en las últimas cuatro décadas para volcar sus trabajos e investigaciones. La modernidad hizo que este fundador de la Junta de Estudios Históricos de Monte Grande encontrara en la asistencia de Orlando Curcio la posibilidad que esos originales cobren formato aplicable para la impresión.
A capa y espada
Su rigor para la investigación histórica, rubro en el que no escatima horas de biblioteca, viajes y búsqueda de testimonios, le permitió documentar sobre el primer combate del Río de la Plata entre querandíes y españoles, éstos liderados por el segundo de Pedro de Mendoza, su hermano Diego, en lo que hoy es Monte Grande, librado en un punto ubicado a no más de 30 cuadras de donde hoy se levanta su casa. "De esa época es una espada sin empuñadura encontrada hacia el 1700 por un peón de la estancia Los Remedios, del bisabuelo del general Manuel Belgrano, y que hoy está en el Museo Brigadier General López de Santa Fe que -dijo- "llegué a tener en mis manos".
Los datos y precisiones recolectadas por Campomar Rotger impresionan y suman, por ejemplo, tener ubicado cuál fue el primer campo alambrado del partido en 1850. Y por eso se enoja con los vecinos que no saben que Monte Grande fue fundado por la sociedad Coni y Sansinena porque, enfatizó con autoridad, olvidar el pasado de los pueblos "es desconocer la historia del esfuerzo humano". De allí tanto empeño puesto en los últimos 40 años para no caer en ese error.