"Y siempre he sabido que la barca de la Iglesia no es mía, no es nuestra, sino suya y no la deja hundirse. Es él quien la conduce, por supuesto, a través de los hombres que ha elegido. Esta es una certeza que nada puede ofuscar y es por ello que mi corazón está lleno de agradecimiento a Dios, porque no me ha hecho faltar a toda la Iglesia y también su consuelo, su luz y su amor", añadió.
Asimismo, aseguró que "jamás" se ha sentido solo para guiar a la Iglesia. "Un papa no está sólo en la guía de la barca de Pedro, aunque es el primer responsable y yo no me he sentido solo a la hora de llevar la alegría y el peso del ministerio petrino", dijo.
Benedicto XVI manifestó que "amar a la Iglesia significa también tener la valentía de tomar decisiones difíciles, teniendo siempre presente el bien de la Iglesia y no el de uno".
Y reiteró: "He renunciado al papado en plena libertad; por el bien de la Iglesia".
Sobre su renuncia, señaló que no significa que vuelva a la vida privada, ya que cuando aceptó ser papa, "esa aceptación significa vivir para siempre para el Señor".
"Mi decisión de renunciar al ministerio petrino no revoca la decisión que tomé el 19 de abril de 2005 (cuando fue elegido papa). No regreso a la vida privada, a una vida de viajes, encuentros, conferencias, etc. No abandono la cruz, sigo de una nueva manera con el Señor Crucificado. Sigo a su servicio en el recinto de San Pedro".
El Papa renunciante recorrió hoy la plaza de San Pedro del Vaticano antes de celebrar la última audiencia pública de su pontificado.
Desde el 'papamóvil', el sumo pontífice saludó a los miles de fieles que no cesaron de corear "Benedicto", "Benedicto" y "viva el Papa", mientras ondean banderas de numerosos países.