Ayer partió desde la ciudad australiana de Perth el barco Ocean Shield, que lleva un detector de cajas negras y un vehículo submarino no tripulado. La nave tiene previsto llegar al área donde se desarrolla la búsqueda en tres días. Sin embargo, el capitán de la Marina estadounidense, Mark Matthews, adelantó que es prácticamente imposible localizar las cajas negras, cuyo localizador tiene entre 30 y 45 días de batería, en el área de 319.000 kilómetros cuadrados donde se busca el avión, según el diario australiano Sydney Morning Herald.
"Todo depende de lo efectivos que seamos reduciendo el área de búsqueda", dijo Matthews, quien participó en el rastreo del vuelo 447 de Air France que se estrelló en el océano Pacífico en 2009."Hasta que objetos sean recogidos por un barco y examinados por expertos, no se puede llegar a conclusiones sobre su origen", sostuvo el submariscal de la Fuerza Aérea Kevin Short.