24 de octubre 2026 - 15:47
Francia: casi 1.000 detenidos tras una nueva jornada de protestas y disturbios

El ministro del Interior de Francia, Laurent Núñez, confirmó que cerca de 1.000 personas fueron detenidas durante las manifestaciones realizadas en distintas ciudades francesas y advirtió que la cifra aumentará significativamente.

Las manifestaciones en Francia terminaron con nuevos incidentes.

Francia volvió a quedar sacudida por una masiva jornada de protestas sociales que dejó cerca de 1.000 detenidos y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintas ciudades del país. El ministro del Interior, Laurent Núñez, confirmó la cifra al finalizar la tarde del sábado y advirtió que el número de arrestos aumentará "de forma significativa" durante las próximas horas.

Las movilizaciones, convocadas en rechazo al encarecimiento de la vida y para reclamar mejoras en las condiciones estudiantiles, reunieron a unas 800.000 personas según los organizadores, mientras que la Policía contabilizó 410.000 participantes.

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En su primer balance de la jornada, Núñez sostuvo que las manifestaciones se habían desarrollado "bien" en términos generales y atribuyó la menor cantidad de incidentes, en comparación con los graves disturbios de la semana anterior, a la anticipación de las fuerzas de seguridad y al reforzamiento del operativo policial.

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Gran operativo

El Gobierno francés desplegó unos 70.000 agentes en todo el territorio y dispuso restricciones a las concentraciones públicas en determinadas ciudades, con el objetivo de evitar nuevos episodios de violencia, saqueos y destrucción de comercios.

Durante buena parte del día predominó la calma. Sin embargo, los enfrentamientos comenzaron a multiplicarse cuando finalizaron las marchas, especialmente en París, Lyon, Marsella, Burdeos, Toulouse y otras localidades.

En la capital francesa, donde participaron 110.000 personas según las autoridades y 250.000 de acuerdo con los organizadores, los incidentes se produjeron en la zona de la puerta de Vincennes, al sureste de la ciudad. Allí, la Policía utilizó cañones de agua para dispersar a grupos que arrojaban objetos contra los efectivos.

Lyon también fue escenario de enfrentamientos. Pese a la prohibición de manifestarse dispuesta por las autoridades, distintos grupos intentaron recorrer las calles, lo que provocó la intervención de las fuerzas del orden.

En Burdeos, la céntrica plaza de la Bolsa quedó cubierta por gases lacrimógenos cuando un grupo de manifestantes se negó a abandonar el lugar. Algunos participantes arrancaron adoquines del pavimento y los lanzaron contra los agentes policiales.

Los incidentes

Los incidentes se extendieron a Niza, Estrasburgo y Lille, donde también se utilizaron cañones de agua para dispersar concentraciones. En Toulouse, un manifestante sufrió una herida grave en una mano durante una intervención de las fuerzas de seguridad.

En Nantes y Grenoble, los enfrentamientos comenzaron cuando grupos de manifestantes intentaron ingresar en sectores restringidos por las autoridades. En esta última ciudad también se registraron daños en vidrieras de establecimientos comerciales.

Por el contrario, en Orleans predominó la tranquilidad, pese a los temores de posibles incidentes por la coincidencia de una concentración antifascista con el congreso de Agrupación Nacional, el partido de ultraderecha encabezado por Marine Le Pen.

El balance de esta nueva jornada resultó menos violento que el del sábado anterior, cuando unos 3.000 comercios fueron vandalizados y saqueados en medio de una ola de disturbios que provocó una fuerte conmoción en la sociedad francesa.

Esta vez no se registraron ataques generalizados contra establecimientos comerciales, aunque la elevada cantidad de detenidos volvió a poner de manifiesto la magnitud de las protestas y la tensión existente entre algunos sectores movilizados y las fuerzas de seguridad.

La participación también mostró diferencias respecto de la semana anterior. Mientras los organizadores señalaron que la convocatoria se mantuvo en niveles similares, el Gobierno informó una reducción frente a los 550.000 manifestantes contabilizados entonces.

El ministro Núñez defendió la actuación policial y destacó que las medidas preventivas permitieron contener los incidentes más graves. Sin embargo, anticipó que el número de detenidos continuará creciendo a medida que avancen los procedimientos.