No obstante, Israel advirtió que intensificará su operación terrestre, lanzada el jueves, en el enclave palestino controlado por los islamistas de Hamas.
El ejército está "expandiendo la fase terrestre de la operación", dijo su jefe, el teniente general Benny Gantz.
El sábado por la noche, militantes palestinos trataron introducirse de nuevo en Israel pasando por un túnel y la operación se saldó con la muerte de un "terrorista", indicó el ejército.
El brazo armado de Hamas, las Brigadas Ezedin al Qasam, reivindicó las dos tentativas de introducirse en territorio irsaelí.
La gran mayoría de los 337 palestinos muertos en el conflicto más sangriento entre Israel y Hamas desde 2009 son civiles, según la ONU. Además, unos 2.400 palestinos han resultado heridos. Según UNICEF, al menos 73 menores de edad han muerto.
Cuatro palestinos de una misma familia, entre ellos dos niños, murieron el sábado en un bombardeo aéreo en el norte, según los socorristas. La Agencia de la ONU para la ayuda a los refugiados palestinos (UNRWA) abrió 44 de sus escuelas para dar cobijo a quienes huían de los bombardeos e indicó que más de 50.000 personas necesitaban un refugio.
El Programa Mundial de Alimentos (PAM) indicó haber distribuido alimentos y bonos de comida a unos 20.000 desplazados. Agregó que se preparaba para atender a 85.000 personas en los próximos días.
Por su parte, el ejército indicó que 76 cohetes impactaron sobre Israel el sábado y otros 14 fueron interceptados. En total, 1.321 proyectiles cayeron sobre el Estado hebreo en los 12 de ofensiva y 356 fueron interceptados.