El pasado 18 de septiembre 28 activistas de Greenpeace, un camarógrafo y un fotógrafo independientes fueron detenidos por los guardacostas rusos, que abordaron el barco de la organización ecologista "Arctic Sunrise".
Poco antes, dos de ellos habían conseguido subir a un plataforma petrolera del consorcio ruso Gazprom, donde tenían el propósito de denunciar el daño que supone para el Artico la extracción de crudo.
Todos los detenidos fueron acusados de piratería, delito que, conforme a la legislación rusa, puede ser castigado con hasta 15 años de prisión.
La corte regional de Murmansk, puerto en el noroeste de Rusia, dejó en prisión preventiva a todos lo detenidos, medida cautelar que tendrá vigor hasta al menos el 24 de noviembre, mientras se realiza la investigación, según despacho de EFE.
Hasta ahora todos los recursos presentado por los detenidos para quedar en libertad provisional hasta la celebración del juicio fueron rechazados.