La portada muestra a Mahoma con sollozos que sostiene un cartel con la frase: "Je Suis Charlie" y la leyenda "Todo está perdonado" sobre él.
En la editorial principal, el semanario agradeció a millones de personas en todo el mundo que lo respaldaron. Además, allí se expresó una sólida defensa del laicismo y el derecho de la revista de burlarse de religiones y líderes religiosos. También busca responsabilidad por sus actos y finalizó con una crítica al papa.
En el texto, la publicación resalta: "En la última semana, Charlie, un periódico ateo, ha conseguido más milagros que todos los santos y profetas combinados. El milagro del que estamos más orgullosos es que tienes en tus manos el periódico que siempre hicimos".
La nueva Charlie Hebdo realizó una edición sin precedentes de 3 millones de ejemplares de su más reciente número y utilizaron las oficinas del diario Liberation.
En el mismo, el número mantuvo el tono con el cual se manejó desde el primer ejemplar. Las dos primeras páginas incluyeron dibujos realizados por los caricaturistas asesinados. En uno de ellos se presentó a un líder musulmán, otro judío y otro cristiano dividiéndose el mundo.