Muchos habitantes de estas ciudades durmieron en sus automóviles y permanecieron en las zonas altas para alejarse de la zona costera por temor a un maremoto.
El domingo, después del sismo de 6,7 grados, se realizó la mayor evacuación desde 2011 en el país después de que la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) hiciera sonar sus alarmas de evacuación.
Más de 100.000 personas dejaron sus viviendas en tres regiones del norte, debido a la alerta de tsunami, que después de tres horas fue cancelada por el Servicio Hidrográfico de la Armada (shoa).
El movimiento telúrico no causó víctimas ni grandes daños, sólo provocó algunos socavones y desprendimientos de rocas.