Eufóricos y portando banderas brasileñas, más de 200 manifestantes lograron subir al techo del Congreso nacional en Brasilia, aunque luego descendieron pacíficamente, constató una periodista de la AFP.
En el techo del Congreso, cantaron el himno brasileño y eslóganes como "Brasil se jodió, el pueblo apareció". Unas 5.000 personas protestan en la capital, según la policía.
"Las manifestaciones pacíficas son legítimas y propias de la democracia", dijo la presidenta brasileña, Dilma Rousseff. "Es propio de los jóvenes manifestarse", aseguró en un comunicado divulgado por el blog de la Presidencia.
En Belo Horizonte (este) la policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes para impedirles que se acercaran al estadio Mineirao, durante el partido Nigeria y Tahití por la Confederaciones (6-1), un test del Mundial-2014, que enfrenta a ocho selecciones de Europa, Asia, América, África y Oceanía, en seis ciudades del país.
Estas son las mayores protestas callejeras en 21 años en Brasil -donde la población no acostumbra salir a la calle a expresar su descontento-, desde las manifestaciones de 1992 contra la corrupción del gobierno del expresidente Fernando Collor de Melo, que renunció durante su juicio político ante el Senado.