"Sus vidas son prioritarias", dijo Abe añadiendo que "extremismo e islam son cosas completamente diferentes".
"Para el primer ministro de Japón: Aunque está a más de 8.500 kilómetros (5.280 millas) de Estado Islámico, se ha ofrecido voluntario para participar en esta cruzada", dice el insurgente, que aparece blandiendo un cuchillo y se parece y suena como el británico implicado en otras decapitaciones ejecutadas y filmadas por el grupo. "Ha donado con orgullo 100 millones de dólares para matar a nuestras mujeres y niños, para destrozar las casas de los musulmanes".
El departamento antiterrorista del
Ministerio de Exteriores de Japón ha visto la grabación y analistas están evaluándola, dijo un funcionario que habló bajo condición de anonimato por las normas de la oficina.
El grupo Estado Islámico ha decapitado y tiroteado a cientos de cautivos -principalmente soldados iraquíes y sirios- durante su avance por los dos países, y ha celebrado sus asesinatos masivos en videos extremadamente explícitos. Un yihadi con acento británico aparece también en las grabaciones de las decapitaciones de los rehenes estadounidenses
James Foley y
Steven Sotloff, y de los británicos
David Haines y
Alan Henning. El grupo tiene también retenido al fotoperiodista británico
John Cantlie, que ha aparecido en otros videos de propaganda extremista, y a una mujer estadounidense de 26 años capturada el año pasado en Siria mientras trabajaba con grupos de ayuda. Funcionarios estadounidenses pidieron que no se identifique a la mujer por temores por su seguridad.
La grabación del martes es la primera en que el grupo Estado Islámico pide específicamente dinero por los rehenes. Aunque el insurgente del video lo vincula a la ayuda ofrecida por Japón para luchar contra la milicia, llega en medio de pérdidas recientes de los extremistas por los ataques aéreos de la coalición liderada por Estados Unidos contra sus objetivos. Además, la milicia liberó recientemente a unos 200 rehenes yazidíes, en su mayoría ancianos, avivando las especulaciones de responsables iraquíes sobre que el grupo no podía hacerse cargo de ellos.