Como consecuencia de la reducción de la capacidad del Monumental la dirigencia de Núñez decidió restringir la presencia de simpatizantes del Almirante Brown. "Hay que tener respeto por lo acordado. River cuando vino le dimos siete mil entradas y habíamos arreglado reciprocidad", aseguró el técnico.
Pese a que sus dichos no hicieron otra cosa que aumentar las distancias con la gente de River, Blas Giunta intentó restarle decibeles a la situación. "Es un partido de fútbol y puede ganar o perder cualquiera. Esto no es una batalla. Es un partido de fútbol", dijo.