Un nuevo castigo sufrió Almirante Brown y una vez más los violentos han ganado otra batalla. Es que por culpa de un grupo de inadaptados, muchos hinchas fieles, que sufren, que se alegran, que siempre están al lado del equipo, no podrán ver a Almirante. Es que el Comité Provincial de Seguridad Deportiva (COPROSEDE), decidió que el Mirasol reciba, mañana a las 14, a Boca Unidos de Corrientes, por la 27º fecha de la B Nacional (arbitraje de Carlos Maglio), nuevamente a puertas cerradas, en este caso en la cancha de Almagro.
Amague de Giunta
No son los mejores días para Almirante. La injusta derrota sobre la hora en Mendoza ante Independiente Rivadavia, en donde un juez de línea le anuló mal un gol a Iván Centurión que equivalía al empate, se mezcló con el nuevo impedimento de jugar en Isidro Casanova. Y esto hizo estallar a Blas Giunta, que amagó con no dirigir al equipo ante Boca Unidos, aunque luego el DT bajó los decibeles y revisó su decisión. Durante la semana, las versiones surcaron San Justo e Isidro Casanova y el desconcierto fue absoluto. En principio, según directivas del Comité Provincial de Seguridad Deportiva (COPROSEDE), la Comisaría Distrital Oeste 1ª de Isidro Casanova, a cargo del Comisario Gastón Miguel Rubbo, informó a la dirigencia de Almirante Brown que el partido contra Boca Unidos se iba a jugar en el Fragata Sarmiento, sólo con el ingreso de socios. Además se había consignado que la venta de entradas para los socios debían ser anticipada en lugares definidos por la entidad mirasol. Asimismo, se prohibía el ingreso de otros colores, que no fueran el amarillo y negro, tampoco se permitirían banderas con inscripciones haciendo referencia a barrios, grupos de música y kilómetros.
Otra determinación
Sin embargo, el COPROSEDE tomó otra determinación, ya que en la semana comunicó la decisión de mantener la normativa que llevó a Almirante a jugar con Chacarita en la cancha de Platense. Según lo que trascendió, el ente de seguridad habría detectado algunas complicaciones en el referido partido jugado en Vicente López, que llevó a determinar que no estaban dadas las condiciones para que el Aurinegro regresara al Fragata Sarmiento.
Indignación
“Se dio marcha atrás con el dictamen, al considerar que no estaban dadas las medidas de seguridad”, comentó una fuente del club. Razón por la cual, se determinó que el encuentro se juegue en Villa Raffo. Esto motivó la indignación de Blas Giunta, que amenazó con no dirigir al equipo si se jugaba fuera de Casanova y sin público. “Se los dije a los dirigentes, si volvemos a jugar a puertas cerradas renuncio, me voy. Yo peleo el descenso, no tengo problemas, pero lo peleo en mi cancha y con mi gente, la gente buena del club, la mala que no venga nunca más. Me cansé de que siempre gana la gente que no quiere al club y quiere la anarquía, hay que echarlos y solo quede la gente buena, que lo quiere al Brown”, había dicho. Luego, el DT reflexionó más calmo y mañana estará sentado en el banco de suplentes.