Para las fiestas de fin de año -cuando se registra la mayor actividad en las áreas comerciales- una empresa tendrá a su cargo el estacionamiento medido en el centro de San Justo y Ramos Mejía, tras la aprobación por parte del Concejo Deliberante de la respectiva ordenanza. En el caso de San Justo significará la extensión de la zona arancelada para estacionar, ya que en el microcentro de la ciudad desde hace más de dos décadas se aplica un sistema de tarjetas municipales que vende personal dependiente del Centro de Medicina Física y Rehabilitación (CEMEFIR). En Ramos, en tanto, significará un nuevo intento de aplicar un sistema que no prosperó en el tiempo debido a la resistencia de vecinos y comerciantes que, según el mismo municipio, dañaban las señales de tránsito. Antes de fin de año, entonces, habrá que empezar a pagar 1,50 peso por hora para estacionar de lunes a viernes de 8 a 19 en San Justo y de 8 a 20 en Ramos, y los sábados de 9 a 14 en ambas ciudades. En la cabecera del distrito, habrá dos áreas aranceladas: la comprendida por avenida Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas (Ruta 3), Sarandí, Australia y Entre Ríos (cuatro manzanas) y la delimitada por Rosas, Juan Domingo Perón, Mármol y Santamaría (76 manzanas). En Ramos, habrá que pagar en el tramo ancho de Avenida de Mayo (entre Rivadavia y Alvarado); Avellaneda, Necochea y Bolívar entre Rivadavia y Castelli; San Martín desde Belgrano hasta Alvarado; Moreno y Pueyrredón desde Rivadavia y Sarmiento, en todos los casos en la zona Sur. Y en la zona Norte, en Leandro N. Alem-Ardoino (Segunda Rivadavia), Alvarez Jonte, Scalabrini Ortiz (la traza vieja de Gaona entre French y Riccheri) y en Riccheri y French.
Recaudación
Como el servicio estará a cargo de una empresa -que se estima recaudará un millón de pesos al mes y pagará al municipio un canon del 15 por ciento- la misma se ocupará de sancionar a los que no paguen, como ocurre en Capital Federal, donde los autos en infracción son levantados con grúas. Los más preocupados son los comerciantes, que advierten que el estacionamiento en playas aranceladas es escaso -al mediodía varias ponen el cartel de “no hay más lugar”- a pesar del alto costo, 7 pesos la hora, una tarifa ligeramente inferior a la que hay que abonar en el centro de la ciudad de Buenos Aires.
Desplazamiento
Paralelamente, advierten que el arancelamiento provocará un desplazamiento del estacionamiento a áreas más alejadas, donde tampoco está asegurada la gratuidad, debido a la presencia de los popularmente conocidos como “trapitos”, que actualmente desarrollan su actividad en la zona céntrica. Consideran además que en esas zonas crece el riesgo de que se produzca algún hecho delictivo, y en consecuencia, desaliente la concurrencia a la zona comercial.