Sobre el escenario siempre están arriba, con el rock and roll en su máxima expresión. Abajo, también caminan desparramando energía, buena onda y alegría. La charla se hace entretenida en medio de historia, música y sueños con tres de los ocho integrantes de Cebollas, una banda matancera que a través de la música rescata las raíces del rock. Nació haciendo covers en San Alberto, Isidro Casanova, hasta que fueron apareciendo sus propias letras.
“Cebollas es una banda de La Matanza, que tiene como condición tocar y recrear los estilos diversos del puro y genuino rock and roll. Por eso, una de nuestras mayores aspiraciones es realizar el verdadero rock, junto a las raíces de este estilo como son el blues y la música country”, explica Fabio Vedia.
La pregunta se caía por su propio peso. ¿Por qué Cebollas? Y el protagonista explica: “Hay un tema de Booker T, que se llama Green Onions, Cebollas Verdes, es un clásico que usamos para identificarnos. Ya había una banda con ese nombre, entonces dejamos Cebollas a secas”.
Cebollas cobra vida a partir de ocho talentos y voluntades: Mauricio Gómez “Mauri” (teclados); Andrés Giménez “Bamby” (primera guitarra); Roberto Díaz “Tito” (batería y coros); Alejandro Albornoz “Belcha” (saxo, pandereta y coros); Emilio Lobo “Johnny” (armónica); Germán Gómez “Oreja” (bajo); Martín Díaz “Lolo” (percusión); y el propio Vedia, “Gallo” (voz y guitarra).
“Además nos dan una gran mano el manager, Mauricio Gómez, y en prensa y difusión, Alejandro Albornoz”, apuntan. “Tratamos de recrear los estilos de los años 50’, cuando nace el rock and roll y también las derivaciones de los 60’ y 70’, pero siempre con los acordes de base del rock. A veces no vamos de los tres tonos del rock y blues y hacemos algo de redman blues y country”, agregan.
Conocimiento
Vedia arrancó la historia y empezaron a sumarse. Jhonny Lobo cuenta su llegada: “Al Gallo lo conocía del trabajo y siempre hablábamos de música. Y un día me cuenta que había armado una banda y me invitó a sumarme para que tocara la armónica. Yo nunca había tocado en una banda. Era el sueño del pibe”.
Albornoz añade: “Con Fabio somos amigos desde la adolescencia. Me gustaba el rock pero no me llamaba tanto la atención. Nunca había tocado, excepto la pandereta, pero hacía falta un instrumento de viento y por eso empecé a estudiar el saxo, que de chico me gustaba”.
Cada uno tiene su profesión más allá de la música. Fabio y Alejandro son docentes, Jhonny, taxista; el batero y percusión, choferes de la 620; el bajista, camionero; el guitarrista, seguridad; y Mauricio, auxiliar de mantenimiento en la UBA.
“Con la banda nos olvidamos de todo, es para descargarse también”, dice Alejandro, mientras Jhonny apunta: “Cebolla es más allá de un escenario”. Y Fabio define: “Tratamos de sumar buena gente, porque priorizamos la amistad, la familia, y el grupo está por arriba de la excelencia”.