Y pese al tiempo transcurrido se indigna. "Tiempo después aparecieron unos interventores. Creímos que pretendían revisar los libros. No, nada de eso. Se llevaron todo lo que pudieron, los faroles de mano antiguos, los de las señales, el aparato del telégrafo, el teléfono de bronce, que estaba en la oficina del jefe", dice.
Hace cuatro años que su marido, Adolfo, falleció, y ella lo recuerda con orgullo. "Era ferroviario desde 1954. Uno de sus tíos era jefe de estación en Llavallol, y lo llevó cuando tenía 18 años", rememora Carmen y añade: "El sufrió mucho cuando sacaron los trenes".
Si bien no hubo más vida en las vías, Carmen y Adolfo se encargaron de que en la estación 20 de Junio no ocurriera lo mismo. "Seguimos viviendo en la estación, la pintamos, la cuidamos. Después que Adolfo falleció seguí yo. Primero cortaba el pasto, ya que soy un petardo, pero ahora los años me pasan factura y pago de mi bolsillo para que lo corten", afirma.
Resurgir
Las versiones hablan de que en estos tiempos estarán empezando la limpieza de las vías. Es que el Estado nacional tiene previsto extender el servicio del ramal del Belgrano Sur que llega a Catán hasta Marcos Paz, elevar los andenes y remodelar 24 estaciones. Y con ello, 20 de Junio volverá a contar con un tren de pasajeros después de dos décadas.
"Le dije al médico que me dé algo para estar tranquila, cuando vuelva el tren. Porque el tren es todo, el trabajo, la salud, lástima que se fue mi marido y, no pudo esperar el próximo tren", establece, mientras prepara la campana para que vuelva a sonar al paso de un tren.