16 de septiembre 2020 - 18:55
Joven de Ramos espera que su sueño no se trunque
Apasionada por la aviación desde chica, hizo el curso de Tripulante de Cabina, estudió idiomas y enfermería y logró su objetivo. Pero por la cuarentena no trabaja y está angustiada por el futuro.
Micaela, durante el reclamo junto a sus compañeros en el Aeropuerto de El Palomar.

Micaela Baldassarre es una joven de Ramos Mejía que desde chiquita tuvo el sueño de trabajar en la aviación comercial. Se capacitó, se esforzó y lo logró. Pero desde el 20 de marzo, su sueño hecho realidad se encuentra en estado latente, y desconoce cuando podrá volver a disfrutarlo, por lo que se siente angustiada.

Micaela es jefa de cabina de la aerolínea Flybondi, que opera en el Aeropuerto de El Palomar, y esa es otra de sus incertidumbres. Por eso, junto a sus compañeros, pide que no se cierre, que la Justicia levante la restricción sobre su horario de operación (no funciona de 22 a 7) y que el Gobierno emita un comunicado confirmando la reanudación de los vuelos el 1 de octubre.

Apasionada por el mundo aeronáutico desde su niñez -"iba a Aeroparque, a Ezeiza, a ver la llegada y salida de los aviones", recordó- y de atender y servir al prójimo, cuando terminó la secundaria en el Instituto Madre María Luisa Clarac de Gregorio de Laferrere -donde nació y vivió hasta que se mudó a Ramos- decidió capacitarse en lo que le gusta.

Recordó que "hice el curso de Tripulante de Cabina de Pasajeros (TCP) en el Centro de Estudios Buenos Aires (CEDEBA)", y luego obtuvo la licencia habilitante que otorga la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Agregó que "estudié idomas: inglés, italiano, francés y portugués, e hice un curso de Auxiliar de Enfermería y otro de primeros auxilios e información aeromédica en el Instituto Nacional de Medicina Aeronáutica, para perfeccionarme ante situaciones médicas a bordo".

Presentó su curriculum en Qatar y LAN Argentina, sin tener respuesta. Hasta que apareció la convocatoria de Flybondi, y tras el proceso de selección, logró su ingreso como TCP, trabajando desde los primeros vuelos de la flamante aerolínea. Con el paso del tiempo, se dio la posibilidad de ascenso a jefa de cabina, algo que consiguió y se transformó, con 25 años, en la más joven en ese puesto.

La aparición del coronavirus, y las medidas para frenar su avance, con la interrupción de todo el movimiento aéreo, cambió toda su vida. "No sabemos cuándo volveremos a volar, a qué rutas nos permitirían hacerlo. Todos estamos afectados emocionalmente. La nuestra es una profesión única y difícil de alcanzar. Lo único que queremos y pedimos es volver a trabajar", afirmó Micaela.