Y el abuelo Antonio se dedicó al comercio, como lo sigue siendo la familia, hoy con un bazar en pleno centro de San Justo, que lleva el apellido en cuestión. "El abuelo puso un café, bar y billar en lo que es hoy el centro de San Justo. Se instaló mucho tiempo en Hipólito Yrigoyen y Arieta. Luego mudó el bar a la esquina de Florio y Brigadier Juan Manuel de Rosas. Allí además había una cancha de pelota a paleta, deporte que era furor en ese tiempo", cuenta.
Enseguida asoma una anécdota de Antonio, quien dejó su tierra en medio de la guerra civil española. "Mi abuela, desde aquí junto a otra gente, juntaba y enviaba a España papel de aluminio, por ejemplo de los paquetes de los cigarrillos, para ayudar a la resistencia franquista".
La historia siguió con su padre, Antonio Balaguer Marti, quien no se dedicó al bar como el abuelo Antonio, ya que se desenvolvió en tareas de martillero y rematador. Se casó con María Juana Odarda y de ese matrimonio llegó Carlos Antonio Balaguer. "Mi madre fue maestra y directora el colegio N°1 Mariano Moreno de San Justo. Fue maestra del padre de Pinky, de Giovo, Harguinteguy, Tasso, todas familias pioneras de San Justo", dice y agrega: "Yo viví casi toda mi infancia en esa escuela, porque mi madre debía trabajar y me llevaba para tenerme con ella".
Carlos Antonio Balaguer armó su familia con Juana y esa unión entregó dos hijos, Carlos y Daniel. Y hoy los Balaguer continuaron multiplicándose, y ya son cuatro nietos y hasta han llegado los bisnietos como para que el apellido se mantenga inalterable.